SÍNDROME DE BURNOUT

El siglo XXI llega plagado de nuevas patologías relacionadas con el trabajo y el estilo de vida. El 30% de las consultas clínicas por enfermedades laborales están relacionadas con trastornos psiquiátricos y un 15% de este grupo son casos que responden al síndrome de Burnout.burnoutes
El síndrome de Burnout (también llamado «síndrome de estar quemado «síndrome de la quemazón», «síndrome del estrés laboral asistencial», «síndrome del desgaste profesional») se considera como un síndrome de estrés crónico de aquellas profesiones de servicios que se caracterizan por una atención intensa y prolongada con personas que están en situación de necesidad o dependencia.
El concepto de «Burnout» fue acuñado por Freudenberger en 1974. Con posterioridad Maslach y Pines (1977) lo dieron a conocer y, desde entonces, dicho término se utiliza para referirse al desgaste profesional que sufren los trabajadores de los servicios humanos (educación, salud, administración pública, etc.), debido a unas condiciones de trabajo que tienen fuertes demandas sociales.
Las personas víctimas de violencia doméstica generalmente adoptan, como parte de su cuadro, una conducta de adherencia, dependiente y demandante hacia quienes tienen a su cargo, la atención médica, psicológica, legal o social de las mismas. Por lo tanto, es una de las actividades que vuelven más vulnerables a las personas que tienen a su cargo dicha tarea asistencial.

Respecto a las consecuencias del síndrome de Burnout, éstas pueden agruparse en varias categorías:

1. Síntomas físicos: con frecuencia son los primeros en aparecer e incluyen alteraciones cardio-vasculares (hipertensión, enfermedad coronaria), fatiga crónica, cefaleas y migraña, alteraciones gastrointestinales (dolor abdominal, colon irritable, úlcera duodenal), dolores musculares, alteraciones respiratorias (asma), alteraciones
del sueño, alteraciones dermatológicas (urticaria), alteraciones menstruales, disfunciones sexuales, entre otros.

2. Alteraciones conductuales: destacan aquellas de la conducta alimentaria, abuso de drogas, fármacos y alcohol, absentismo laboral, conductas de elevado riesgo (conducción temeraria, por ejemplo), tabaquismo, entre otras. En ocasiones surgen conductas paradójicas defensivas como el desarrollo excesivo de hobbies (que llenan la mente de la persona, incluso en horas de trabajo), dedicación creciente al estudio para liberarse de la rutina (con disminución de la atención a los casos “poco interesantes”), seudoabsentismo laboral con el desarrollo de actividades cuyo objetivo es limitar el número de horas reales en el centro de trabajo.

3. Alteraciones emocionales: ansiedad, depresión, irritabilidad, baja autoestima, falta de motivación, dificultades de concentración, distanciamiento emocional, sentimientos de frustración profesional y deseos de abandonar el trabajo, etc.

EFECTOS DEL MALTRATO EN LAS MUJERES

Los posibles efectos del maltrato en las mujeres son:
En la salud física:
• Efectos derivados directamente del maltrato físico: huellas de golpes, heridas, fracturas, quemaduras, problemas neurológicos, minusvalías. Se agravan los problemas de salud anteriores: diabetes, hipertensión, etc.
• Efectos derivados de la tensión y el estrés continuado que produce la violencia: agotamiento y desgaste físico, hipervigilancia, estado de alerta, bajo sistema inmunitario, dificultades respiratorias y cardíacas, dolores de
cabeza y espalda, insomnio, pesadillas, problemas relacionados con la alimentación (anemia, anorexia, bulimia, diarreas).
• Como consecuencia, se produce una mayor ingesta de psicofármacos, analgésicos, consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
• Mayor vulnerabilidad a situaciones de estrés.

En la salud sexual:
• A consecuencia de las relaciones sexuales impuestas, vividas con miedo y dolor, se produce pérdida del deseo sexual, desarrollo de fobias y dificultades para disfrutar de la sexualidad.
• Problemas ginecológicos: trastornos menstruales, infecciones recurrentes, ETS, dolor pélvico, problemas urinarios.

En la salud reproductiva:

• Embarazos no deseados, abortos, abortos clandestinos.

Durante el embarazo: hemorragias vaginales, infecciones y anemia, amenazas de aborto.
• Parto prematuro, bajo peso de la criatura al nacer.

En la salud psicológica:
• La depresión es uno de los efectos característicos. Además se mina la autoestima y se crea dependencia emocional, inseguridad para tomar decisiones, sentimientos de indefensión, incapacidad e impotencia para salir
de la situación.
• A consecuencia del miedo y terror, sufren problemas de ansiedad, ataques de pánico, fobias, reviven la violencia de forma intrusiva en forma de pesadillas o ante estímulos que le recuerden la experiencia, dificultades para concentrarse.

En la salud social:
• Como consecuencia del aislamiento y la desvalorización, dificultad para establecer relaciones sociales, sienten desconfianza y manifiestan agresividad debido a los sentimientos de rabia que no han podido expresar con el agresor.

Trastorno de estrés postraumático

cartel di no chicaLas personas que desarrollan el trastorno de estrés postraumático  no pueden integrar lo sucedido en su memoria. Es decir, el trauma no ha llegado a formar parte de su pasado, sino que continúa permaneciendo presente en su vida psíquica. Los recuerdos no se modifican con el paso del tiempo ni pierden su carga emocional, como suele suceder normalmente, sino que permanecen con la misma viveza y sensación de realidad a pesar del paso del tiempo, “como si hubiera sucedido ayer”.

Los síntomas son los siguientes:

   Reexperimentación. Consiste en volver a revivir en su mente lo sucedido, a través de pensamientos, recuerdos o imágenes mentales relacionadas con el trauma que aparecen en su mente sin que pueda controlarlo cuando se encuentra en un estado de alerta o cuando la víctima está expuesta a situaciones que le recuerdan el trauma. También tienden a revivirlo en forma de pesadillas que escenifican el trauma o bien expresan lo que siente la víctima, aunque no guarden relación directa con lo sucedido, como cuando sueñan que son sepultados por una enrome masa de agua durante un maremoto. A veces se producen flashbacks, durante los cuales tienen la sensación de estar viviendo de nuevo todo lo que pasó. También pueden sentir sensaciones físicas parecidas a las que sintieron entonces. Estas reexperimentaciones van acompañadas de emociones intensas como pánico y rabia, sensación de gran peligro (con ansiedad), deseo de escapar o deseo de defenderse atacando a alguien. También pueden reaccionar ante los recuerdos mediante síntomas físicos, como agitación, temblores, sudoración, taquicardias.

   Reexposición compulsiva al trauma. De un modo que no logran explicar, tienden a buscar situaciones que les recuerdan el trauma vivido. Por ejemplo, las mujeres que han sido maltratadas en la infancia tienden a convivir con hombres maltratadores, las niñas que han sufrido abusos sexuales tienen más probabilidades de dedicarse a la prostitución o los niños que han sido maltratados en la infancia tienen más probabilidades de ser maltratadores en la edad adulta. Una posible explicación es que estas personas tienen la sensación de haber fracasado ante dicha situación y buscan revivirla para intentar controlarla y salir indemnes de ella.

   Evitación y embotamiento.  Debido al malestar que sienten ante los recuerdos, tratan de evitar cualquier situación, persona o conversación que pudiera recordarles el trauma. Cuando van por la calle temen que pueda volver a repetirse, de modo que algunos pueden llegar a desarrollar agorafobia. Conforme pasa el tiempo, son cada vez más las cosas que les recuerdan lo sucedido, debido a que se van estableciendo asociaciones entre unas y otras; empiezan a sentirse acosados por lo sucedido pero, paradójicamente, cuando más tratan de huir más parecen perseguirles los recuerdos. Esta huida llega a dar lugar a un embotamiento de los sentidos, en un intento de dejar de sentir cualquier cosa para no sentir más dolor emocional. Las emociones, sean positivas o negativas, llegan a ser una amenaza, de modo que dejan de sentirlas, se distancian del resto de las personas, incluidas sus familias, parejas o amistades, el mundo exterior empieza a perder su viveza y se transforma en algo frío y distante que no les produce ninguna reacción especial. Se sienten vacíos por dentro, como muertos en vida y pierden el interés en cosas o actividades con las que antes disfrutaban.

 Hipervigilancia. Reacciona intensamente ante estímulos irrelevantes. El sonido del teléfono, cualquier golpe inesperado, una palmada en la espalda, etc. los hace sobresaltarse bruscamente. Se encuentran en un constante estado de alerta, percibiendo mundo de un modo hostil y amenazante. Tienen problemas para dormir, irritabilidad, nerviosismo y estallidos violentos. El continuo estado de activación los distancia tanto de sus emociones como de sus sensaciones corporales.

   Síntomas secundarios. Son síntomas que se producen como consecuencia de los anteriores.

Agresividad y rabia hacia los demás o hacia sí mismos. Debido a su necesidad de defenderse, al hecho de no poder controlar sus síntomas y al estado de alerta en que se encuentran.

Culpa y vergüenza. Suelen aparecer cuando empiezan a pensar que deberían haber hecho algo, que si no hubiesen hecho tal o cual cosa tal vez lo habrían evitado. En parte, esto es debido a una necesidad de control: si se consideran responsables pueden pensar que hay algo que pueden hacer para evitarlo si vuelve a suceder, que no están totalmente a la merced de su agresor. De hecho, este es un mecanismo de protección bastante extendido que a veces lleva a las personas a culpar a la víctima para poder seguir pensando que puede evitarse, que a ellos o a sus seres queridos no les pasará algo así porque sabrán impedirlo. Pero lo cierto, es que muchas veces es imposible controlar el comportamiento de otras personas.

Problemas para relacionarse. Les resulta difícil volver a confiar en los demás. Su embotamiento emocional puede impedirles sentir cercanía emocional hacia otras personas. Su necesidad de estar en guardia y defenderse puede impedirles dejarse llevar en situaciones íntimas con sus parejas, pues eso requeriría bajar la guardia, lo cual puede dejarlos a merced de ese mundo que perciben como hostil, un lugar en el que pueden pasar cosas terrible, pero no a los demás, como suele creer la mayoría de las personas, sino a ellos mismos, sin previo aviso y sin que puedan hacer nada para evitarlo. Pueden acabar aislándose del resto de las personas y del mundo.

¿Qué hacer de forma inmediata tras una agresión?

Lo primero acudir a un centro médico si hay lesiones físicas, pedir que le hagan un reconocimiento para tener con ello el certificado médico correspondiente. Inmediatamente después, denunciarlo en la Comisaría de la Policía, o Policía Municipal, entregando el certificado médico y declarando las circunstancias en que sufrió la agresión. Y por último, ponerse en contacto con el Servicio de la Mujer.agresion di no defiendete b y n

 La violencia ejercida sobre estas mujeres, provoca daños a corto y largo plazo en el bienestar físico, psíquico y social de la misma, pudiendo impedir o limitar la capacidad de disfrutar de una vida satisfactoria y sin riesgos, los efectos sobre la salud estarán condicionados o agravados en función de una serie de variables que van a influir en la recuperación de la mujer:

– Naturaleza de la agresión: grado de violencia, lesiones causadas, tiempo de duración, lugar donde ocurrieron los hechos.

– Características del agresor. Conocido de la mujer o desconocido, uno o más agresores.

– Características personales: habilidades para afrontar situaciones difíciles. Resiliencia: Capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e inclusive, ser transformados por ellas. Esta capacidad de resistencia se prueba en situaciones de fuerte y prolongado estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.

– Acogida y atención prestada en los servicios sanitarios: el plan de acción planteado puede condicionar la respuesta colaboradora o de bloqueo inicial de la mujer y la repercusión posterior.

– Respuesta del entorno familiar y social: de creer y apoyar a la mujer o bien de cuestionar los hechos.

Entre todos podemos parar o frenar este tipo de situaciones, la información y la educación temprana junto con conocimientos técnicos nos ayudaran a mejorar y ser mejores.

Di NO y basta ya.

Gravedad del maltrato

La violencia doméstica tiene mayor o menor importancia según se presente de forma esporádica o de forma habitual, y también según los niveles de gravedad de las agresiones que se produzcan. Puede analizarse según las formas en que se presenta. A continuación se clasificarán en aislada, reiterada, continuada, progresiva y desatada. Para esta ordenación se emplean las variables de la repetición en el tiempo, los objetivos del agresor y el nivel de gravedad de la violencia.agresion di no defiendete. b y n

• La violencia aislada es autolimitada, se produce sólo en ocasiones excepcionales y es relativamente leve.

• La violencia reiterada además de repetirse en el tiempo, involucra a los dos sujetos que se enfrentan.

• La violencia continuada es lo que llamamos maltrato empieza con la llamada violencia continuada, en la que el objetivo no es una lesión, sino el sometimiento, y su pronóstico es de perpetuación. El conflicto es un mecanismo de dominación unidireccional y no requiere ningún tipo de acción o reacción por parte de la víctima para producirse. Ésta es una violencia continua y latente que se manifiesta periódicamente y aparece acompañada de amenazas. No es preciso que exista una provocación o una circunstancia especial para que se den las agresiones, lo que indica que el control está en manos del violento.

• La violencia progresiva se produce cuando se agrava la violencia continuada, en la que se producen saltos de gravedad creciente, pudiendo llegar a la «violencia desatada» en la que se produce una lesión grave o la muerte como posibilidad, ya que el agresor reacciona de manera incontenida ante alguna amenaza de pérdida de control. Lo que ha venido siendo una violencia instrumental se convierte en una violencia que pierde toda mesura y tiende a liquidar brutalmente a la mujer que pretende escapar. Con este análisis se puede interpretar las pautas que se observan en la sociedad actual respecto de los malos tratos. El maltrato continuado consistente en despreciar y desvalorizar a la mujer es muy frecuente, mientras que las formas de violencia progresiva y desatada se dan en menor medida. Las agresiones adquieren mayor intensidad cuando se producen circunstancias extraordinarias en las relaciones, como el caso de que la mujer quiera separarse del agresor.

CAUSAS DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Parte I I

Actualmente, y después de múltiples estudios, se llega a la conclusión de que la violencia contra las mujeres tiene múltiples causas, entre las que destaca el hecho de una conducta aprendida que se ha forjado por las normas socioculturales y las expectativas del rol que apoyan la subordinación femenina y perpetúan la violencia
masculina.A continuación se examinan las principales causas de la violencia: agresion di no defiendete b y n• Características demográficas: Si bien la violencia de género se da en todos los grupos sociodemográficos, hay algunas características demográficas que se han asociado a su perpetración. Se ha visto que a medida que la edad de la pareja aumenta, las tasas de violencia disminuyen.
Alternativamente, se ha destacado como valor asociado a un riesgo mayor de perpetración de violencia el aumento del estrés familiar, relacionado con el bajo nivel socioeconómico y la pérdida del empleo del agresor.

• Características psicológicas: Al parecer, los hombres que llegan a perpetrar violencia son menos asertivos, más hostiles e irascibles que los que no lo hacen, y difieren de éstos en que aceptan de mejor grado la violencia en una relación de pareja. No obstante, existen pocos estudios acerca de las características psicológicas de los maltratadores, que permitan establecer qué factores les diferencian de la población en general.

• Características psicopatológicas: Síndromes psicopatológicos específicos como la depresión, el trastorno de estrés postraumático, el abuso de sustancias y el trastorno límite de la personalidad se han asociado a la perpetración de la violencia.

• Características de la relación: Aquellas relaciones de pareja en las que se da la violencia se caracterizan por tener más interacciones negativas y ser más conflictivas. Al parecer, las parejas que experimentan más tensión en su
relación tienen más riesgo de violencia.

• Otras causas: Diversos investigadores han planteado que ser testigo de violencia doméstica en la familia de origen es un factor que predice perpetrar violencia de género. No obstante, no hay claridad al respecto, ya que muchos maltratadores no provienen de familias violentas. Al parecer, existe algún factor mediador entre observar violencia en la familia de origen

Perfil del Maltratador

Los hombres que presenciaron o sufrieron maltrato siendo niños tienen muchas más posibilidades de ser violentos en sus relaciones íntimas que los hombres que no fueron testigos de maltrato en las relaciones de los padres. Los hombres que beben alcohol o consumen drogas tienen más probabilidades de golpear a su pareja que los que no consumen. Los hombres maltratadores han sido clasificados como “pit-bulls” o dependientes, y “cobras” o dominantes.
Los pit-bulls en general manifiestan sus conductas violentas únicamente en sus relaciones íntimas, mientras que los cobras son proclives a la agresión generalizada.

El cobra o dominante.cbr

De difícil tratamiento con terapia psicológica:
1. Es muy probable que sea agresivo con todo el mundo.
2. No depende emocionalmente de otra persona, pero insiste en que su
compañera haga lo que el quiere.
3. Es más propenso a amenazar con cuchillos y armas de fuego.
4. Se calma internamente según se vuelve agresivo.
5. Suele tener antecedentes delictivos, penales o de conductas
antisociales.
6. Tiene dificultad para identificar y describir sus sentimientos.
7. Presenta conductas celotípicas (se muestra celoso y controlador).
8. Abusa de drogas y alcohol.
9. No experimenta culpa después de sus episodios violentos.
10. No es capaz de comprender el sufrimiento de otras personas.

El pit-bull o dependiente.pitbul

Tiene algún potencial para al rehabilitación:
1. Presenta la característica de doble fachada (una imagen en público y
otra en privado).
2. La conducta violenta se produce exclusivamente en el contexto
íntimo.
3. Tiende a minimizar su conducta violenta (quitarle importancia).
4. Recurre a la teoría de la provocación externa.
5. Siente remordimientos después de cada episodio violento.
6. Tiene dificultad para identificar y describir sus sentimientos.
7. Presenta conductas celotípicas (se muestra celoso y controlador).
8. Tiene un humor cambiante (puede variar de un momento a otro).
9. Puede graduar su conducta violenta, de modo que no deja huellas.
11. Experimenta culpa después de sus episodios violentos.
12. Suele tener proyectos poco realistas para el futuro.
13. Tiene miedo a que lo abandonen.
14. Su objetivo principal es obtener sumisión y obediencia.
15. Utilizan largos monólogos y técnicas de lavado de cerebro con la mujer.
16. Critica a su pareja, la humilla y pone a los hijos en su contra.
17. Utiliza ataques verbales y/o supresión del apoyo emocional (indiferencia).

Mitos y Realidades

Aqui se exponen trece mitos relacionados con la violencia de género a los que se les va a dar una respuesta basada en la realidad.

mitosrealidad

1. Mito
La violencia basada en el género ocurre solamente entre las mujeres pobres y marginadas.

• Realidad
Aunque algunos estudios sugieren que las mujeres que viven en la pobreza tienen más posibilidades de experimentar violencia que las mujeres de un nivel socio-económico más alto, los mismos estudios muestran que la violencia basada en género se da entre personas de todo tipo de nivel socioeconómico, educativo y racial.

2. Mito
Los hombres no pueden evitarlo. La violencia es parte de su propia naturaleza.

• Realidad
La violencia masculina no tiene una base genética; se perpetúa a través de un modelo de masculinidad que permite e incluso alienta a los hombres a que sean agresivos. Además, en el caso de la violencia entre las parejas, es importante señalar que los hombres por lo general son capaces de controlar su violencia en ciertos lugares (como en el trabajo), mientras que optan por actuar de forma violenta en otros (en casa). A pesar de la existencia generalizada de la violencia basada en género, algunos estudios antropológicos han documentado la existencia de sociedades de pequeñaescala donde la violencia doméstica prácticamente no existe.

3. Mito
Las mujeres que sufren violencia basada en género provocan el abuso debido a sus conductas inapropiadas.

• Realidad
En muchas sociedades, existe la creencia generalizada de que las esposas merecen ser golpeadas por sus esposos. En otros casos, las  personas quieren creer que el agresor tenía motivos justificados para usar la violencia y que la víctima es culpable para así negar que se ha producido un crimen. Este es el caso cuando se sugiere que una mujer que es violada se lo merece por su forma de vestir o actuar. Culpar a la víctima es precisamente el tipo de actitud que tiene el potencial de perjudicar a la sobreviviente de violencia.

4. Mito
La mayoría de las mujeres son abusadas por extraños. Las mujeres se encuentran a salvo cuando están en casa.

• Realidad
Los estudios muestran de forma consistente que la mayoría de las mujeres que experimentan la violencia son abusadas por personas que conocen, por lo general los perpetradores son aquellos en los que ellas confían y quienes aman.

5. Mito
Las mujeres abusan de los hombres tan a menudo como los hombres abusan de ellas.

• Realidad
Aunque los niños y hombres tienen más posibilidades de ser victimizados por un extraño, las investigaciones han hallado que las mujeres tienen más posibilidades que los hombres de ser victimizadas por un miembro de la familia o por la pareja. En el caso del abuso sexual infantil, los estudios muestran de forma consistente que la gran mayoría de perpetradores son hombres, sea la víctima niño o niña. La violencia doméstica es ante todo un crimen en contra de las mujeres cometido por sus parejas masculinas. En las situaciones de violencia doméstica, cuando las mujeres usan la violencia, por lo general es en defensa propia. Además, las agresiones perpetradas por hombres tienden a ser más graves y dañinas que las perpetradas por mujeres.

6. Mito
A las mujeres les debe gustar la violencia, sino habrían abandonado la relación de abuso.

• Realidad
Por lo general, las mujeres en situaciones de violencia tratan muchas veces de conseguir ayuda y de abandonar una relación violenta. Sin embargo, existen numerosas barreras que pueden impedir a la mujer que se vaya. Entre estas se incluyen la dependencia económica del abusador para su propia sobrevivencia o la de sus hijos, la presión de la sociedad y de la familia para mantener la relación, la falta de opciones respecto a dónde ir y el temor al castigo. Muchas mujeres temen con razón que el abusador pueda herirlas o incluso matarlas si intentan dejar la relación.

7. Mito
Una mujer estará finalmente a salvo cuando abandone la relación.

• Realidad
Con frecuencia la violencia sigue y puede incluso incrementar después de que la mujer abandona a su pareja. De hecho, el riesgo de una mujer de ser asesinada es mayor inmediatamente después de la separación.

8. Mito
La violencia doméstica cesa cuando la mujer queda embarazada.

• Realidad
Aunque los estudios son poco concluyentes respecto a si la violencia tiende a empezar o incrementar durante el embarazo, las investigaciones han demostrado que la violencia no cesa obligatoriamente cuando una mujer queda embarazada. A nivel mundial, una de cada cuatro mujeres es abusada física o sexualmente durante el embarazo, por lo general por su pareja. De hecho, las investigaciones sugieren que la violencia puede ser más común durante el embarazo que otras condiciones.

9. Mito
El maltrato a mujeres es algo raro y aislado.

• Realidad
Cada quince segundos una mujer es maltratada. El maltrato es la mayor causa de lesiones a las mujeres, prevalece sobre la violación callejera, asaltos o accidentes de coche.

10. Mito
No hay manera de romper con las relaciones abusivas.

• Realidad
Las mujeres piden ayuda cuando descubren sus propias fuerzas y se valen de los recursos comunitarios que ofrecen ambiente seguro. El maltrato físico es más grave que el maltrato psicológico. La coacción psicológica incapacita para el funcionamiento habitual de la mujer de una forma tan contundente como la agresión física.

11. Mito
Los hombres adictos a las drogas como el alcohol, parados, con estrés en su trabajo… son violentos como efecto de su situación personal.

• Realidad
No todos los parados, alcohólicos, estresados, etc., son violentos. También es curioso comprobar cómo los violentos no lo son más que en el ámbito familiar. No golpean al jefe, ni al empleado del INEM cuando no tienen trabajo.

12. Mito
La violencia dentro de casa es un asunto de la familia y no debe salir fuera.

• Realidad
Ningún acto que dañe a la persona física, psicológica o sexualmente, puede considerarse como privado, sólo debe entenderse como falta o delito.

13. Mito
Cuando una mujer dice NO quiere decir SI.

• Realidad
Algunos hombres piensan que las mujeres no son capaces de manifestar sus deseos sexuales y por ello “creen” que las tienen que obligar y forzar. Es una forma de manifestar su “poder”.

Cuando una mujer dice NO es que NO QUIERE Y ES UNA VIOLACION.